MI PUEBLO...y TU NOMBRE...Cada fin de semana era más triste regresar. Mi padre, el hombre más fuerte de mi mundo...había enfermado...su mundo se limitaba a la cama y a la superficie de mi casa...De pronto ya no salía y fue quizás por eso que Dios le había mandado a mi madre otro ángel de protección ...
Un ser, un poco andariego casi estilo vagabundo. Adoptó la puerta de mi hogar, como un espacio para vivir ... Recibía como único pago la comida y el eterno agradecimiento de mi madre.
Ella cocinaba cada día para él... empleando al hacerlo el fuego de su amor.
El dejaba su libertad y se transformaba en un bastón...
Estaba ahí cuando mi má salía al mercado, cuando precisaba ir a misa o cuando simplemente buscaba la soledad del parque de mi pueblo para desahogarse del dolor de la enfermedad de mi padre ...
Su paso titubeante tenía ahora la seguridad de cuatro patas y de un lomo tibio...
Ella y un amigo fiel
Su testimonio de amor y fidelidad me conmovía cada instante más, por eso será que un día al hablar con mi amor se lo conté:
- ¿Sabés? ahora mi mamá tiene un perro que la acompaña siempre, su raza se pierde en el pedigree de la calle, más posee el instinto de un Pastor... de un Guardián y es un amigo leal...
- ¿Cómo se llama?- me preguntó
-Su nombre es Toro -
Su nombre... parecía haberse engendrado en su estampa, enorme y de largas extremidades o mejor dicho de su corazón...
UN TORO de FIDELIDAD
Relato... película y ¿ realidad?
Desde mi infancia los recuerdos seguían pintando mi presente en mi nueva realidad
Miles de problemas...Indios, caidas, robos...hasta accidentes se resolvían con la presencia de ese simpático héroe de cuatro patas RIN TIN TÍN y ahora este otro perro tan parecido al de mi ayer, era el lazarillo de mi madre...
El tiempo hizo que descubriera que le decían a esta raza PERRO POLICÍA... y supe sin someter a Toro a un análisis de ADN que en su árbol genealógico se debatían estos genes de guardián de ley y de amigo protector...
En mi nuevo espacio recortaba amaneceres y me enamoraba de las tardes solitarias
Pensé, entonces, que tal vez encontraría un ser que fuera capaz de compartir mi mundo, de crecer conmigo , de aprender a descubrir cual era el momento en que más lo necesitara...
Así que mi sueño, uno de tantos se escribió en una de mis tantas agendas y por supuesto en mi corazón...

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